“Prefiero que aprenda a tomar conmigo…” es una frase común que refleja una intención de cuidado, pero puede tener consecuencias graves. La adolescencia es un periodo de alta vulnerabilidad donde las decisiones que se toman —como el consumo de alcohol o drogas— pueden tener un impacto profundo y duradero en el desarrollo del cerebro.
¿Por qué es un tema tan delicado?
La principal causa de muerte en adolescentes son los accidentes, y muchos están relacionados con el consumo de sustancias. El inicio temprano del consumo se asocia con mayor riesgo de dependencia, daño cerebral y dificultades emocionales en la adultez.
Factores de riesgo (¡ojo con estos signos!):
Primer contacto con alcohol facilitado por la familia
Falta de normas claras en casa
Entornos escolares sin acompañamiento emocional
Grupo de pares con consumo habitual
Historia familiar de consumo problemático
Dificultades emocionales o trastornos de salud mental no atendidos
Factores protectores (lo que SÍ ayuda):
Una relación cercana, sin juicios, con adultos de confianza
Información honesta, adaptada a la edad y con base científica
Actividades recreativas, deportivas o comunitarias
Supervisión presente, sin control excesivo
Fomentar la autoestima, la autonomía y la toma de decisiones responsables
Desde la voz profesional:
La Dra. Tamara nos recuerda que muchos padres creen que permitir el consumo supervisado es una forma de evitar daños mayores, pero en realidad disminuye la percepción de riesgo, un factor clave que los protege. La adolescencia no es una etapa para permitir «pequeños excesos», sino para fortalecer habilidades y construir criterios.
¿Qué puedes hacer hoy como madre, padre, docente o profesional de salud?
Cuestiona tus propios discursos: ¿normalizas el consumo?
Escucha activamente, sin minimizar las emociones
Pon límites con afecto: son una forma de cuidado
Promueve entornos seguros y nutritivos
Acompañar a adolescentes implica responsabilidad, conciencia y afecto. En Taeli, trabajamos para ofrecer herramientas que fortalezcan a las familias, escuelas y profesionales, siempre desde un enfoque biopsicosocial y basado en derechos.